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22/11/13

No serás emprendedor

No serás emprendedor

Todo lo que hay que hacer para fracasar con su nueva startup; hablan los consagrados de la industria.

Todas las ideas son brillantes. Muchas llegan a ponerse en marcha pero no logran el éxito. Porque son bastantes más las que quedan en el camino -un 90%-, en esta nota, veteranos de la industria emprendedora cuentan las razones por las que alguien no será emprendedor. Y tienen una muy mala noticia: esa idea que todos creemos original, la escucharon millones de veces.
Esteban Brenman -Fundador de Decidir (e-commerce), Guía Oleo (gastronomía), Dos Monos (aceleradora de ideas) y Cualquier Verdura(tiendas)

El que se enamora de una idea. Pocas veces un proyecto funciona con la idea original; en general termina siendo muy distinto.

El que escucha a demasiados. Tener un mentor está bien, pero la opinión de muchos nos hará titubear frente a las decisiones.

El que diversifica. Al principio es clave concentrarse en pocas cosas para poner en ellas toda la energía.

El que idealiza al vecino. Hay que concentrarse en uno y mirar menos al otro, pensando que tiene lo que nos falta.

El que se olvida de que todo es pasajero. Detrás del éxito de un emprendedor hay muchos fracasos. Hay que estar preparado psicológicamente para épocas duras. El ambiente cambia, y eso exige modificar las cosas.

La que escuchó mil veces: «Hay que hacer una bobada del tipo Angry Birds o Candy Crush y llenarnos de dinero».
Andy Freire – Cofundador de Officenet (productos de oficina), Restorando (gastronomía) y Quasar Ventures (inversión y recursos para startups)

El que no tiene pasión. Los emprendedores más destacados no fueron exitosos solo porque querían ganar dinero, sino porque amaban lo que hacían. Si no, viene el fracaso. Hay muchos que ganan dinero sin amar su trabajo, pero no disfrutar el proceso te hace infeliz.

Si no soporta la incertidumbre. Hay que poder lidiar con la incertidumbre. Sobre todo en el inicio, cuando la dinámica del proceso hace que los cambios de rumbo sean normales. Se debe ser flexible y aceptar el riesgo.

El que no sabe trabajar en equipo. Si es un «lonely player», si prefiere estar sentado en un escritorio y odia las reuniones, ni sueñe con lanzar una startup. Debe poder coordinar y liderar equipos para sacar lo mejor de cada uno y enfocarlos hacia un objetivo común.

El que no cuenta su idea. No contar la idea es el primer paso para no concretarla. ¿Las ideas son lo más valioso y todos las roban? Mito. Si un proyecto se limita a una sola idea, no hay nada. Importa la capacidad para implementarla.

El que busca excusas. Quienes justifican todo lo que les pasa se paralizan. Debe ser protagonista, focalizarse en lo que puede cambiar y olvidarse de lo que no.

La que escuchó mil veces: «Una red social para… (completar con el rubro que más guste y seguro ya me lo contaron)».
Anne Marie Richard CEO y fundadora de Grupo S&N (Secretarias y Negocios)
El que no se arriesga. Emprender es asumir riesgos. No hay certezas; lo que se aborda es nuevo. Lo único que puede hacerse es medir el riesgo y aceptarlo o no.
El que busca estabilidad. Aquí, por ejemplo, las reglas cambian y las crisis presentan ciclos cortos para plantear un negocio. No piense que el ambiente no le permite emprender, hay que tomar el cambio como parte de la realidad.
El que no tiene capital para invertir. Estamos en un escenario de escasez. El capital fluye hacia los talentosos, más aún en EE.UU. Aquí, solo si se está convencido obtendrá el capital.
El que no se anima a atacar el mercado Internacional. Es cierto que estamos lejos, pero Internet y los nuevos paradigmas laborales abren grandes oportunidades que nos acercan, nos igualan.
El combo letal. El que se queja de lo que pasa en el país: no sirve. Triunfa el que se focaliza en lo que hay que hacer. El que no escucha: fracasa, porque no puede identificar cuándo algo no funcionará. El que minimiza los recursos que precisa: no se puede hacer nada sin evaluar e invertir en crear una estructura.
La que escuchó mil veces: Muchos piensan en hacer apps para smartphones y creen que su idea es única. Cuando mirás, hay 20 iguales.
Tomás Pando – CEO y cofundador de Páez (calzado)
El unipersonal. Tiene una idea y no quiere contarla. Si le sugieren que busque un socio responde que son todos traicioneros.
El mega optimista. Se super enamora de su producto y cree que los demás están equivocados cuando no lo compran.
El planificador del plan. Tiene una buena idea, pero desconoce el concepto de acción y ejecución. Hace plan del plan. Revisa los números todo el tiempo, se hace rico en un Excel y es todo ficción.

El capitalista. Apenas arranca y logra US$ 1 millón en financiamiento. La pasa en conferencias con un cartel que dice «cómo conseguir US$ 1 millón y ser exitoso».

El sucesor de Steve Jobs. Hasta no tener la mega idea no se lanza. Se declara emprendedor nato.

La que escuchó mil veces: «Para mí, el nuevo `parripollo` (las cadenas de venta de pollo exitosas en la década de 1990) son los negocios basados en apps para móviles». Si bien tienen gran potencial, muchos creen que harán millones. Cuanto más original la app, más fracasos.
Adolfo Rouillon CEO y presidente de Congelados del Sur (alimentos)

El que no se responsabiliza. Siempre tiene una excusa. Se victimiza con los problemas y no presenta soluciones. Tiene miedo al fracaso.

El que duda. Si no está convencido de su proyecto, no convencerá a otros.

El que trabaja con horario. Si desea trabajar de 8 a 5 y no se divierte resolviendo problemas, no lo logrará. Esto es una actividad «full life, full time», un impulso casi irracional.

El que quiere ser millonario en un año. No conozco casos en los que el éxito de los millones haya llegado rápido. Lleva mucho sacrificio y paciencia hacer que una empresa crezca y sea rentable.

El que no tiene autodisciplina. Es necesaria para mantener el foco del negocio principal, no desanimarse frente a los «no».

La que escuchó mil veces: «Tengo una idea, pero no puedo hablar». En los proyectos exitosos, la idea es el 10%, la estrategia el 20% y la ejecución el 70%.
Claudio Bedoya – CEO y fundador de Bioscience(equipamiento médico)

El miedoso. No está decidido a dejar su actual actividad para poner la pasión y todo su tiempo en lo que eligió. Tiene que imaginarse en el negocio al menos por diez años.

El que no está dispuesto. Al menos en los comienzos debe saber que puede cobrar cuando la caja se lo permita. Preparado para viajar y presto para participar en una feria con sus últimas monedas.

El que no juega en equipo. No andará si no arma el networking correcto, si no está al lado de los clientes entendiendo qué necesitan. Debe conocer la industria.

El impaciente. Hay que tener paciencia, no se puede esperar que el negocio explote.

El que no está un poco loco. No será emprendedor el que no piense más allá de lo racional, el que no esté en sintonía con sus socios fundadores.

La que escuchó mil veces: «Voy a desembarcar en Brasil y voy a multiplicar mis ventas».

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