GRUPO BAMBU

19/11/13

El truco de los diez años

El truco de los diez años

el tiempo en tus manos

¿Quieres saber que será de ti dentro de diez años? Mírate ahora, eres un ejemplo.
La observación del pasado hecho realidad (hoy) te permite reprogramar tu futuro. Muchos y muchas dicen que funciona así la vida. Yo te lo hago llegar. Aquí lo tienes:
¿Quién no se pregunta alguna vez qué será de sí mismo dentro de diez años? ¿O veinte? Sí, todos lo pensamos en algún momento. La novedad es que podemos saberlo sin usar cartas del tarot ni pitonisas telefónicas. Me refiero a saberlo con exactitud
¿Recuerdas qué pensabas hace diez años de tu propia vida en el futuro? ¿Recuerdas también si sentías que lo ibas a conseguir o podían más otros obstáculos en tu cabeza? Si indagas un poco en tu memoria te darás cuenta de que eres capaz de recordar esos pensamientos. Si fuiste capaz de creer que eras capaz de conseguir tu objetivo diez años después (ahora) seguramente lo estás viendo realizado. Si por el contrario dudaste y esa incertidumbre pudo contigo, ahora eres también esta segunda versión de ti mismo. Un mito de la industria del siglo XX y también en el XXI, Henry Ford, avalaba esta idea con una imperecedera reflexión para la historia: “tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Esa frase dejó entrever la clave de su propia vida y que mencionó para consejo de las personas venideras.
henry ford ROTULO
Ford falleció en 1947 (a los 83 años) después de pasar a la historia como uno de los grandes empresarios del automóvil en Estados Unidos. Acopió en vida 161 patentes y fundó el impero ‘Ford Motor Company’ por medio mundo. Según sus más estrechos colaboradores, este hombre que nació en una familia de granjeros, creía en otra vida para él. La base de sus sueños logrados se fundamentaba en conseguir educar a su pensamiento en la selección concreta de sus propios ideales en vida, repetirlos en su cabeza y ofrecer a cambio gestos diarios en su honor. En resumen y ésta es mi aportación: dar lo correcto para recibir lo elegido.
margaritas de vida rotulo
Ahora mismo eres la persona que pensaste hace una década. Sí, lo eres, aunque no te guste lo que ves (o sí) y pienses que no lo has elegido. Sí lo has elegido, lo creas o no. Pueden existir algunos matices pero fundamentalmente eres esa persona. Inconscientemente has seguido el camino en el que creías, tanto si representaba una derrota temida (sentimiento) como si se ha convertido en la victoria (también sentir). Sea cual sea tu realidad, lo cierto es que pasa en su mayor parte lo que pensabas y concebías por aquel entonces. Me refiero a lo que realmente tenía peso en tu personalidad, en tu forma de ser, creer, actuar y no en los sueños que tenías y que considerabas más veces inalcanzables que accesibles, si es que no estás conforme o sufres insatisfacción con el resultado.
Tanto si te gusta como si no es de tu agrado la realidad que vives, ahora estás en disposición de cambiar el rumbo de la próxima década. Sólo hay que hacer algo muy fácil, una de esas acciones difíciles en la vida: saber lo que quieres. Si lo consigues, los asesores de Henry Ford te aconsejarían que lo dejaras clavado en tu mente. Recuerda sus palabras: “tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en ambos casos estás en lo cierto”. ¿Ves? Sólo importa creer en uno u otro sentido para construir tu próxima década.
Felices días a tod@s
la piramide de tu mundo rotulo**¿Estás decidido a llegar a la cima de ti mismo? Aquí encontrarás palabras que te ayuden en esa escalada hacia tu mejor versión: De víctima a héroeLa imperceptible ‘Espiral del Silencio’Empieza por lo que no quieresTu co-razónEl “empuje” mágico ‘La ciencia duda. La ignorancia se decanta’ A lo que te resistes, persistePídete a ti primero


El truco de los diez años es un malabarismo en el tiempo sin truco alguno que te enseña a practicar Miguel Ángel Blanco Martínez,

17/11/13

Los postergadores



En mayor o menor medida, todos tenemos que hacer tareas que nos resultan desagradables que son importantes y sabemos que tenemos que hacerlas tanto si nos gusta como si no. Muchas personas prefieren dejarlo para el día siguiente o para más tarde o para "cuando esté de humor". 

Cuando esto sucede de forma habitual puede dar lugar a problemas en el trabajo o en los estudios. Algunos universitarios, por ejemplo, pueden acabar dejando la carrera debido a que parecen no encontrar nunca el momento apropiado para ponerse a estudiar. Y no realizar el trabajo a tiempo puede suponer problemas con los superiores e incluso arriesgarse a ser despedido. 

A veces se trata de un estilo de vida

Muchas veces, esta tendencia a postergar ciertas cosas puede considerarse una manera más general de encarar la vida; una forma de ser que no se limita únicamente a tareas concretas y específicas que retrasamos hasta el último minuto, sino que puede presentarse también de forma más solapada, como seguir durante años en el mismo trabajo aunque no nos guste, no emprender actividades nuevas que nos gustaría hacer, ponerse "enfermo" cuando hay que hacer un trabajo desagradable, evitar las confrontaciones o la toma de decisiones, culpar a otros o a la situación ("es aburrido") para evitar hacer algo, tener grandes ideas y hacer muchos planes pero no llevarlos nunca a cabo, estar tan ocupados divirtiéndonos que no tenemos tiempo para hacer el trabajo importante o pensar que antes tienes que hacer tal o cual cosa, dándose la extraña coincidencia de que siempre surge algo que te impide realizar la tarea en cuestión mientras te dices a ti mismo, sorprendido, que hay que ver lo liado que estás que no encuentras el momento para hacerlo.

El proceso: de la postergación a la ansiedad

Lo que principalmente busca esta persona al posponer una tarea es sentirse mejor al evitar (al menos momentáneamente) hacer algo que no le gusta o no le apetece. Pero, paradójicamente, a menudo ocurre todo lo contrario. El proceso sería más o menos el siguiente: empiezas diciéndote que lo harás mañana, cuando no estés tan ocupado. Pero al día siguiente vuelves a decirte lo mismo y lo vas retrasando cada vez más. Conforme pasa el tiempo empiezas a ser crítico contigo mismo o a buscar excusas ("no sé cómo puedo ser tan vago", "tenía que estar con mis amigos o pensarán que no me intereso por ellos", etc.). Lo sigues retrasando hasta que no hay más tiempo y entonces no tienes más remedio que hacerlo a toda prisa y de cualquier manera o es posible que ya ni siquiera tengas tiempo. Te enfadas contigo mismo, te dices que eres un estúpido y te prometes que no va a volver a suceder, o bien piensas que en realidad no tenía tanta importancia. Después haces exactamente lo mismo con la siguiente tarea y el proceso se repite una y otra vez.

¿Por qué algunas personas se comportan como si fueran adictos jugando a "quiero sentirme culpable y desgraciado por no hacer lo que tengo que hacer"? Para entender esto, así como para cambiar nuestro comportamiento, conviene comenzar por indagar un poco en nosotros mismos y tratar de descubrir qué es lo que está pasando y cuáles son los motivos por los que nos comportamos así. Para empezar, veamos los distintos grupos en los que pueden clasificarse estas personas.

El grupo relajado

1. La vida es bella

Estas personas tratan de sacar de su mente y olvidar los sentimientos que les produce la tarea que tienen pendiente y centran toda su atención en cosas más agradables, como salir de copas con sus amigos, ver la tele, etc. Se trata de personas con una baja tolerancia a la frustración que buscan el placer constantemente y no quieren hacer nada que les resulte desagradable. Se centran en pasarlo bien y ser felices en todo momento.

2. Primero el placer

Suelen estar preocupadas por satisfacer sus necesidades emocionales, como conseguir amor, amistad, felicidad, etc. y dichas necesidades revolotean continuamente por su cabeza dificultando el trabajo o el estudio, que queda en un segundo plano. Muchos soñadores que jamás llegan a hacer realidad sus sueños porque detestan entrar en detalles entrarían en esta categoría: es bonito construir castillos en el aire pero no lo es tanto ponerse a trabajar para hacer uno de verdad.

3. No vale la pena

Para estos "postergadores felices" la meta final (obtener una licenciatura, por ejemplo) no vale la pena el esfuerzo, sobre todo cuando ven todo el trabajo que tienen por delante como algo desagradable, odioso y aburrido. Aun así, se trata de algo que quieren hacer. Quieren terminar sus estudios, licenciarse y empezar a ganar dinero trabajando. En este caso, está claro que estas personas tienen un problema que solucionar.

4. No me gusta trabajar

Suelen decirse a sí mismos cosas como: "tengo que tener ganas de estudiar antes de empezar", "no puedo soportar aburrirme", "si no me gusta hacer algo no tengo por qué hacerlo", "este trabajo es absolutamente odioso y es imposible encontrar algo agradable en él", "el profesor de matemáticas es odioso y las matemáticas son odiosas y odio las cosas que son odiosas" y, por supuesto, la más famosa de todas: "no me gusta trabajar".

El grupo ansioso

Se trata de aquella persona que arrastra un gran estrés y ansiedad relacionados con su trabajo. Posterga las cosas pero se siente culpable, no es capaz de "desconectar" y divertirse y hay un vocecilla constante en su cabeza que le recuerda todo lo que tiene que hacer, le regaña, le atosiga y le grita que es un inepto o un estúpido que no vale para nada. A veces pueden tener todo hecho a tiempo, debido a que el sentimiento de culpa o deber es más poderoso, pero tienen que luchar constantemente contra sus deseos de abandonarlo todo, están siempre estresados y el sentimiento de culpa es casi una constante en sus vidas, ya que aparece cuando tratan de relajarse y escapar de esos sentimientos desagradables o evitar la tarea.


Fuente: http://cepvi.com

13/11/13

Creatividad. Siete principios para pensar como Leonardo Da Vinci.

Leonardo Da Vinci es considerado como uno de los más grandes genios creativos de la historia. Incursionó y sobresalió en diversas áreas como la pintura, la arquitectura, las matemáticas, la poesía, la ingeniería, la botánica, la poesía y la filosofía.
Durante su vida creó obras tan conocidas como la Gioconda (Mona Lisa) y La Última Cena, y se le atribuyen cientos de inventos, de los cuales solo unos pocos fueron construidos, ya que no existían los medios para hacerlo, porque eran muy adelantados para su época.
Michael Gelb, reconocido consultor de múltiples empresas alrededor del mundo, revela en su su libro “How to think like Leonardo Da Vinci” los trabajos y la leyenda de este verdadero genio. Sobre la base de cuadernos, inventos y obras de arte legendarias de Da Vinci, Gelb menciona los siete principios que le permitían llevar su creatividad a lugares extraordinarios.
Los principios para pensar como un genio son:
1. Curiosita (Curiosidad)
El enfrentar la vida como una aventura por el conocimiento continúo. Todo gran maestro es por principio un gran estudiante. Las personas más talentosas cuentan con la innata curiosidad de saber más sobre su alrededor. Están dispuestos a preguntarse y a investigar más allá de los conceptos preestablecidos y aceptados.
Leonardo practicó este principio toda su vida, y lo llevó a plantearse cuestionamientos que lo llevaron a crear inventos adelantados a su época, un ejemplo de ello, el primer diseño del submarino.
2. Dimostrazione (Demostración)
Un compromiso constante por llevar las ideas a la acción, aprender sobre la experiencia, ser persistente y estar dispuesto a aprender de los errores.
DaVinci sabía que en su aventura por el conocimiento y la experimentación, los errores eran necesarios, y que para llegar a crear grandes cosas, tenía que equivocarse no una, sino muchas veces. Sabía que utilizaría los aprendizajes de sus errores para construir sus éxitos, que al final, son los que trascendieron y han sido recordados.
Pocas personas saben de los fracasos de Leonardo, como los fallidos intentos por construir una máquina voladora y las inundaciones causadas por sus intentos de cambiar la dirección de un rio.
3. Sensazione (Sensación)
El permanente refinamiento de los cinco sentidos para enriquecer la experiencia de la experimentación. Leonardo trabajó en el refinamiento de sus sentidos durante toda su vida, tratando de capturar con ellos los detalles más “insignificantes” de la naturaleza, los cuales pasarían desapercibidos para la persona promedio. Fue este refinamiento lo que le permitió capturar detalles tan profundos y plasmarlos en sus obras, como en el caso de La Mona Lisa.
4. Sfumato (Matiz)
La disposición de abrazar la ambigüedad, la paradoja y la incertidumbre. Leonardo entendía que la vida está llena de paradojas y lo aceptaba con gran asombro. De hecho, plasmó esta realidad de manera especial en su obra La Mona Lisa. Si has tenido la oportunidad de estar frente a ella, puedes observar en su sonrisa una ligera chispa de compasión y crueldad al mismo tiempo, seducción e inocencia. Su creador representó la ambigüedad, la paradoja y la incertidumbre es su obra.
5. Arte/Scienza (Arte/Ciencia)
Para Leonardo DaVinci, el arte y la ciencia eran indivisibles. Para entender una, tenías que entender la otra, tener un equilibrio entre los dos hemisferios cerebrales, la creatividad y la lógica. Leonardo manejaba este sistema de “pensamiento completo” en todas sus tareas, lo que le permitía estimular y utilizar su cerebro completamente. Fue uno de los precursores de los “mapas mentales” tan utilizados en la actualidad para intentar recrear la misma experiencia, los cuales se pueden utilizar para la estimulación de la creatividad diaria en el ámbito personal y profesional.
6. Corporalita (Cultivar el Cuerpo)
El cultivar la gracia, la ejercitación, la pose y la utilización de ambas partes del cuerpo (ambidiestrismo). Leonardo Da Vinci complementó sus habilidades artísticas y de genio con la ejercitación y las habilidades atléticas. Las largas caminatas, montar a caballo, la natación y el esgrima estaban entre sus deportes favoritos. Él sabía que en un cuerpo sano y balanceado era esencial para desarrollar su creatividad y productividad.
7. Connessione (Conexión)
El reconocer y apreciar que todas las cosas y los fenómenos están interconectados. El principio del pensamiento de sistemas y la teoría del caos. En donde no se puede entender correctamente un fenómeno sin estudiar y entender la influencia que el sistema tiene sobre ello. El cómo, por ejemplo, el aleteo de una pequeña mariposa en una parte del mundo, puede crear una tormenta a kilómetros de distancia (teoría del caos).
Leonardo utilizó este tipo de análisis y pensamiento para crear muchos de sus inventos, en los cuales combinaba diferentes formas de la naturaleza en una interacción armoniosa. Todo está interconectado y el abrazar esta noción abrió un mundo de infinitas posibilidades al genio.

8/11/13

El Camino del Exito - LuzuVlogs

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5/11/13

Somos libres

bellezainesperada - yogaindiaSi no somos libres es porque estamos atados a lo que creemos ser, a lo que quisiéramos ser, a lo que tenemos que llegar a ser; atados a lo que esperamos o tememos que nos suceda. Estamos aferrados al devenir, confina« dos a la temporalidad. Con la carga de las experiencias del pasado y las espuelas de los proyectos del futuro no podemos vivir el presente creativo. Pasado y futuro son las dos vertientes de irrealidad que impiden la creación de la realidad aquí y ahora.
Lo nuevo que aparece en la creatividad es atemporal y ocasiona una explosión en el tiempo que deshace el proceso irreal del devenir, para dejar paso a la creación instantánea de lo real. ¿Cómo se produce todo esto? Empieza con un relámpago de lucidez y cambia desde ahí el punto de gravedad que sostiene la vida. La iden­tidad, irá pasando del intelecto hacia aquel lugar más allá de los pensamientos, donde surge la inspiración, Allí donde la visión es directa y la mente se hace trans­parente a la creación de lo nuevo.
En esta colocación consiste la vida creativa.

1/11/13

Lo que las hormigas nos enseñan sobre el trabajo en equipo

Escrito por blpgirl en mayo 21, 2010 en Liderazgo y Dirección de Personas
Las hormigas son animales que viven en comunidad. Las hormigas son trabajadoras, cooperadoras, pacientes y perseverantes. Una hormiga es capaz de llevar una hoja por kilómetros para ayudar a su comunidad si es necesario.
Las homigas trabajan con un fin común en mente, nunca ante-ponen su propio beneficio al de la comunidad y no se dan por vencidas fácilmente. Si las hormigas fueran personas, serían las más exitosas.
Por eso, los invito a tener en cuenta los aspectos o principios referentes al trabajo en equipo que hacen que estos animales logren sus objetivos propuestos.
1. Se deben definir claramente los roles de cada miembro del equipo
Todas las hormigas tienen un rol definido en la comunidad y saben lo que tienen que hacer. Igualmente, cada persona miembro del equipo debe tener claro cual es su función y cómo esta contribuye a alcanzar los objetivos del equipo, de tal forma que cada individuo pueda enfocarse en lo que es importante para el equipo.
2. Debe haber comunicación al interior del equipo
Si alguna hormiga encuentra una fuente de comida, esta ira a buscar a sus otros compañeros y los guiará hasta la comida para que su colonia pueda beneficiarse. Así, si algún integrante del grupo da con la solución a un problema común o de otro miembro del equipo, es importante que comparta ese conocimiento con su(s) compañero(s), no por beneficio propio sino por el beneficio del equipo.
3. Debe existir un compromiso total con el equipo
Una hormiga hace todo lo que está a su alcance para cumplir con su trabajo sin importar los obstáculos que se le presenten. Estas se enfocan en lo que quieren lograr y lo que deben hacer para lograrlo.
Debemos aprender de las hormigas y pelear cada reto que tengamos hasta el final, lo que significa mantener la vista en el objetivo final y proponernos superar cualquier obstáculo que se nos presente.
4. El bien del equipo es el bien de todos
Aunque cada hormiga tiene un rol específico asignado, estas son capaces de hacer otros trabajos de ser necesario. Así, para los humanos, es importante estar aprendiendo constantemente de tal forma que si por alguna razón algún miembro del equipo no puede cumplir con su trabajo, alguien más puede ayudarlo o reemplazarlo temporalmente.