GRUPO BAMBU

16/11/15

LOS HÁBITOS, CLAVE DEL APRENDIZAJE

LOS HÁBITOS, CLAVE DEL APRENDIZAJE

Los Hábitos, Clave del Aprendizaje.-Mediante el aprendizaje construimos nuestra memoria y, a partir de ella, pensamos, actuamos, sentimos, inventamos. Hay una memoria declarativa y una memoria implícita. Aquella conserva información biográfica (acontecimientos de nuestra vida) e información semántica (palabras, hechos, imágenes, etc.) que podemos recuperar. La memoria implícita o no declarativa conserva los procedimientos, las habilidades, los procesos. Gracias a la memoria explícita recuerdo de qué color era mi primera bicicleta. Gracias a la memoria implícita, continúo sabiendo montar en bicicleta. Sin embargo, cada vez se va reduciendo más la diferencia entre ambos tipos de memoria. “Hablar de memoria es una cosificación”, dice Rose, “es convertir un proceso en una cosa. Lo que conecta a las neuronas es su participación conjunta en una actividad concreta dirigida a un objetivo y las neuronas no son lugares pasivos o estables que simplemente representan el mundo exterior” (Rose, 2008). Puesto que por debajo de cualquier recuerdo hay siempre una actividad neuronal, podemos afirmar que un “procedimiento implícito” precede a cualquier representación. Esto permite ampliar a toda la memoria la noción de “hábito”, que solía reservarse sólo para el aprendizaje de procesos, métodos, actividades, competencias. “Toda nuestra vida en cuanto a su forma definida no es más que un conjunto de hábitos”, escribió William James en 1892. Los investigadores de la Universidad de Duke han estimado que más del 40% de las acciones que realizan las personas cada día no son decisiones de ese momento sino hábitos (Verplanken y Wood, 2006, Neal, Wood y Quinn, 2006).
La metáfora de la memoria como un almacén estático o un archivo en cuyos cajoncitos introducimos la información, está siendo sustituida por una imagen mucho más dinámica, la de un conjunto de “esquemas” activos, que recogen, guardan y producen información. Los esquemas pueden ser motores(agarrar, saltar, andar, jugar al tenis), perceptivos (las imágenes guardadas en la memoria, los modelos perceptivos que me permiten interpretar el estímulo recibido), intelectuales, que incluyen conceptos, creencias, sistema de ideas, procedimientoscognitivos, procesos de pensamiento, etc.). Pierre Bourdieu ha aplicado el concepto de “hábito” a la sociología, definiéndolo como “el conjunto de esquemas generativos a partir de los cuales los sujetos perciben el mundo y actúan sobre él”. Considera a estos esquemas “estructuras estructuradas y estructurantes” (Bourdieu, 1996).
No solo las reglas según las cuales el cerebro procesa la información, sino también los conocimientos que el cerebro posee, residen en su arquitectura funcional. De ello se sigue que los patrones de conectividad del cerebro contienen información, y que cualquier aprendizaje, es decir, la modificación de los programas de computación y del conocimiento almacenado, tiene que ocurrir a través de cambios duraderos de su arquitectura funcional. Por lo tanto, buscar las fuentes del conocimiento es equivalente a buscar los procesos que especifican y modifican la arquitectura funcional del cerebro (Singer, 2005).
Los hábitos son, pues, esquemas mentales estables, aprendidos por repetición de actos, que facilitan y automatizan las operaciones mentales cognitivas, afectivas, ejecutivas o motoras. Fueron el centro de la educación durante siglos. Para Aristóteles constituían el carácter, la segunda naturaleza. Podían ser buenos (virtudes) o malos (vicios). Se adquieren por entrenamiento. Cuando un jugador de tenis se entrena repite muchas veces un movimiento, pero no de la misma manera. Va afinando su respuesta, perfeccionando el movimiento, adquiriendo mayor resistencia y, sobre todo, la va automatizando, de manera que durante el juego su atención queda libre para ocuparse de otra cosa. La automatización de comportamientos complejos es uno de los grandes recursos de nuestra inteligencia. Como señaló el gran filósofo y matemático Whitehead, “la civilización avanza en proporción al número de operaciones que la gente puede hacer sin pensar en ellas”. La educación es, en último término, la adquisición de hábitos, lo que confirma la validez del modelo que utilizamos en los programas educativos de la UP. Como he explicado en esta serie de artículos, dividimos la inteligencia en dos niveles funcionales: inteligencia generadora (que actúa de manera no consciente) e inteligencia ejecutiva (que dirige la acción a partir de la experiencia consciente). Pues bien, ambas funciones mejoran su eficacia gracias a la adquisición de hábitos, sean generadores o ejecutivos. Podemos mejorar las ocurrencias de un niño si conseguimos que adquiera el hábito de producir buenas ocurrencias. Podemos conseguir que tenga mejores respuestas emocionales, si logramos que adquiera hábitos emocionales adecuados. Y podemos mejorar sus funciones ejecutivas mediante el fomento de las virtudes de la acción.
En los últimos años, la neurociencia y la psicología se han interesado mucho por el tema de los hábitos, de cómo se adquieren y de cómo pueden cambiarse. Las investigaciones de Larry Squire han mostrado que el cerebro tiende a formar hábitos para ahorrar esfuerzos. Al observar cómo una rata aprendía a encontrar un cebo en un laberinto vieron que al principio los ganglios basales trabajaban mucho y, luego, cuando la rata conocía la trayectoria, su actividad disminuía. Si dejamos que utilice sus mecanismos, el cerebro intentará convertir casi todas las rutinas en un hábito, porque así ahorra energía. La capacidad de adquirir hábitos complejos se mantiene incluso en personas que sufren grandes daños en su memoria. También sabemos que los mecanismos subconscientes del hábito influyen en infinidad de decisiones que parecen ser fruto de un pensamiento bien razonado pero que, en realidad, están bajo la influencia de impulsos que la mayoría de nosotros apenas conocemos o comprendemos. (Knowlton, Mangels y Esquire, 1996, Bayley, Frascino y Squire, 2005). Daniel Kahnemann distingue dos sistemas en el cerebro. El sistema 1 actúa automáticamente, mientras que el número 2 se halla siempre en un confortable modo de mínimo esfuerzo en el que sólo emplea una pequeña parte de su capacidad. Cuando el sistema 1 se encuentra en dificultad, pide al sistema 2 que le proporcione una solución más detallada (Kahnemann, 2012).
La neurología del hábito nos proporciona datos interesantes. La repetición establece una rutina que se desencadena al aparecer una señal, y que permite alcanzar un premio que actúa como reforzador. El concepto de hábito es análogo al concepto de “modelado” en la psicología conductista. Cuando hablamos de “adquisición de una conducta” estamos re – riéndonos al establecimiento de un hábito. En este caso, el electroencefalograma presenta dos picos y un valle. El primer pico es el momento en que el cerebro decide entregar la acción a un hábito; el segundo, cuando consigue la recompensa. Cuando el hábito se ha establecido, la señal y la recompensa se superponen, produciendo un fuerte sentimiento de deseo y de expectación. Eso es lo que da fuerza al hábito (Schultz, 2006). “Los hábitos especialmente fuertes producen reacciones similares a las adicciones, de modo que desear se convierte en un ansia obsesiva que puede obligar a nuestro cerebro a poner el piloto automático incluso en presencia de fuertes factores disuasorios como perder la reputación en el trabajo, el hogar o la familia” (Robinson y Berridge, 1993). Los hábitos establecen rutinas estables. Estas rutinas neurológicas pueden referirse a aspectoscognitivos (el experto tiene mejor memoria para los datos de su especialidad), emocionales (los hábitos afectivos determinan las respuestas emocionales), ejecutivos (la perseverancia, la voluntad, el mantenimiento de las metas, las virtudes morales) ymotores (las habilidades físicas). El conjunto de esos hábitos es lo que denomino “personalidad aprendida” (Marina, 2010).
Ante la importancia educativa que damos a los automatismos conseguidos a través de los hábitos puede elevarse una seria objeción. El hábito o los automatismos limitan la libertad, son el triunfo de la inercia y la rutina. Si queremos educar personas libres, tendremos que eliminar los hábitos e instaurar laespontaneidad. Este asunto ha sido tema de debate continuo, sobre todo en la filosofía y la psicológica francesa. Según Rousseau, “el único hábito que se debe inculcar a un niño es el de no adquirir ninguno”. Los hábitos pueden fijar mi vida afectiva y mi vida intelectual. Para los psicoanalistas, las neurosis son hábitos mórbidos. Psicoanalizando las facultades intelectuales, Bachelard denuncia el factor de inercia que hace que una idea nos parezca evidente cuando es muy familiar. Kahneman también ha estudiado el peligro de los sesgos cognitivos que provoca la familiaridad. El hábito constituye un “obstáculo epistemológico” temible. “Los grandes sabios –comenta Bachelard– son útiles a la ciencia en la primera mitad de su vida, y perjudiciales en su segunda mitad”. Einstein afirmaba que Faraday debía parte de su genio a la insuficiencia de sus conocimientos escolares. Su potencia de intuición no había sido paralizada por los hábitos intelectuales que se adquieren durante la formación universitaria.
Pero otros tantos autores han sido tenaces críticos de esta concepción reductora del hábito. Maine de Biran distinguía entre hábitos activos y costumbres pasivas. Para Ravaisson, el hábito es el punto de encuentro del espíritu y la materia. Es una vuelta “de la libertad a la naturaleza”. En efecto, en el origen del hábito puede haber la idea de un movimiento a realizar. Así sucede en todos los que son fruto de un proyecto personal. Los movimientos de un bailarín son primero una idea en la mente del coreógrafo. La bailarina va a materializarla. La idea se convierte en cuerpo, la voluntad en naturaleza. Nuestros hábitos más comunes son automatismos que la inteligencia y la consciencia han querido, en los que se han encarnado. Cuando se ha adquirido el habito, el cuerpo cesa de ser un obstáculo, se convierte en un intérprete, un espejo, de la idea, “El cuerpo –dice Hegel– se encuentra penetrado por el alma. Se convierte en su instrumento, dejándose penetrar a la manera de un fluido”. Por el hábito poseo mi cuerpo, como indica la palabra habere (tener) de donde deriva.
El enfrentamiento de opiniones se explica porque los hábitos son ambivalentes. Pueden adquirirse involuntariamente pero, incluso si son obra de mi voluntad, esta puede ser anulada por ellos. La voluntad, si no se encarnase en hábitos precisos, solo sería un deseo impotente. Pero, al mismo tiempo, esos mismos hábitos pueden volverse contra ella porque pueden aprisionarla. Las reglas pueden convertir la moral en una rutina. El derecho puede paralizar la justicia. El hábito da un cuerpo a la creatividad, pero la rutina puede permanecer aunque la creatividad desaparezca (Huisman y Vergez, 1963).
Esta ambivalencia de los hábitos hace imprescindible elaborar desde el punto de vista educativo una “teoría integral de los hábitos”. La pedagogía se enfrenta a la necesidad de fomentar la adquisición de hábitos (Duhigg, 2012). Pero adquirir un hábito no es repetir, consolidar, sino inventar, progresar. La educación también tiene que facilitar una adecuada jerarquía de hábitos. Las acciones –escriben Shallice y Cooper– están estructuradas jerárquicamente mediante esquemas. Un esquema es activado: 1)por un estímulo exterior; 2) por un esquema de superior nivel; y 3)por la intención del agente (Shallice y Cooper, 2011). Una de las astucias de la inteligencia humana es que con esquemas elementales los puede realizar proyectos muy creadores. Es lo que he llamando “bucle prodigioso”. Las creencias son un hábito, pero el pensamiento crítico sobre las creencias o la búsqueda sistemática de novedades, también (Marina, 2012). Los hábitos son un mecanismo de la inteligencia para ampliar su e ciencia. Al automatizar las funciones, permiten realizarlas con más facilidad y menos gasto de energía. Si no tuviéramos hábitos automáticos, atarnos los zapatos nos llevaría una mañana entera. Sin embargo, para no caer en automatismos inertes, podemos adquirir hábitos flexibles, monitorizados por la inteligencia ejecutiva, que se encargará de evaluarlos, y en caso necesario intentará cambiarlos. Todas las actividades mentales se pueden convertir en hábitos. Hay un hábito de la rutina, pero también hay un hábito de la creatividad. Hay un hábito de la dependencia, pero también hay un hábito de la rebelión. El lenguaje nos sirve de ejemplo para mostrar que las conductas innovadoras tienen que basarse en automatismos muy rigurosos. Sólo cuando dominamos bien los mecanismos lingüísticos podemos intentar ser brillantes o ingeniosos hablando. “A medida que se realiza mejor un movimiento, la intención se dirige a totalidades cada vez mas vastas, y se empieza a focalizar solo en ellas; con cada progreso del hábito, las vinculaciones internas ya no exigen atención particular, se funden en la focalización global y esta se subordina a las señales y a los fines de la acción que son los únicos remarcados” (Ricoeur, 1986).
Las creencias, las destrezas, las redes de la memoria, los estilos motivacionales, los hábitos afectivos, las habilidades musculares, las virtudes y los vicios son hábitos. “Lo que sé intelectualmente –dice Ricoeur– no me está presente de manera distinta a lo que sé hacer con mi cuerpo. Por ejemplo, para leer un libro de filosofía movilizo mis hábitos intelectuales”. “El saber no es lo que pienso, sino aquello mediante lo cual pienso. Los hábitos son un potencial que sirve de punto de apoyo a la reflexión y a la voluntad para un nuevo salto” (Ricoeur 1986).
A continuación mencionaré algunos hábitos que la educación debe fomentar, y cuya metodología hemos incorporado en los programas de la UP.
Hábitos cognitivos: “El saber surge del hábito”, escribe Ricoeur. También, por lo tanto, las creencias básicas, que tanta importancia tienen en nuestras vidas. Todos elaboramos un mapa personal del mundo, a partir del cual interpretamos lo que nos sucede. Es un conjunto de creencias frecuentemente implícitas, pero que influyen en nuestra acción. “Lo que hacemos en el mundo –escribe Claxton– depende de lo que creemos que es el mundo” (Claxton, 1995). Pretendemos ayudar al niño a que configure una representación del mundo verdadera, acogedora, llena de posibilidades.
Hábitos de pensamiento: incluimos la educación de la atención, destrezas del pensamiento (capacidad de elaborar conceptos, clasificar y establecer relaciones, desplegar secuencias lógicas, hacer inferencias y deducciones, etc.), destrezas de la creatividad (generar posibilidades alternativas, combinarlas), destrezas para evaluar si una idea es razonable (evaluar la información básica, evaluar las inferencias), destrezas para resolver problemas y tomar decisiones (Swartz y cols., 2008). Cada ciencia desarrolla hábitos científicos especializados que hay que enseñar. Descartes escribe: “Me parece que sólo puede haber dos cosas requeridas para estar siempre dispuestos a juzgar bien: una es el conocimiento de la verdad, la otra el hábito que hace que uno recuerde y acceda a ese conocimiento todas las veces que se presente la ocasión”.
Hábitos afectivos: vitalidad, seguridad en sí mismo, capacidad de disfrutar con lo bueno y de soportar lo malo, optimismo, sociabilidad, resiliencia.
Hábitos ejecutivos: hemos identificado ocho funciones ejecutivas, cada una de las cuales se establecen como hábitos:
1. inhibir la respuesta para no dejarse llevar por la impulsividad
2. dirigir la atención, poder concentrarse en una tarea, y saber evitar las distracciones;
3. control emocional: la capacidad para resistir los movimientos emocionales que perturban la acción;
4. planificación y organización de metas;
5. inicio y mantenimiento de la acción. Hay niños y adultos que son muy lentos en comenzar una tarea o en mantenerla;
6. flexibilidad, es decir, la capacidad de cambiar de estrategia, de aprender cosas nuevas o de aprender de los errores;
7. manejo de la memoria de trabajo para aprovechar los conocimientos que se tienen;
8. manejo de la metacognición, que consiste en reflexionar sobre nuestro modo de pensar o de actuar, con la intención de mejorarlo (Marina, 2012).
Hábitos éticos: las investigaciones transculturales realizadas en los últimos años han mostrado que, por debajo de diferencias religiosas o ideológicas, hay una serie de virtudes valoradas en todas las sociedades: la prudencia, la fortaleza, la justicia, la solidaridad, la templanza, y un sentido de transcendencia. Todas ellas son hábitos operativos, es decir, que inclinan a la acción y la favorecen.(Petersen y Seligman, 2004).
La pedagogía del hábito se culmina en la educación del carácter. Carácter es el conjunto de hábitos adquiridos por una persona. Por ello, en la UP consideramos que la educación tiene dos aspectos fundamentales: instrucción y formación del carácter. La base teórica es un concepto de personalidad más rico que el utilizado en psicología. Ésta considera que la personalidad es el origen de los comportamientos. Nos parece más adecuado considerar que la personalidad es una creación del comportamiento, una tarea, una meta. Por ello, distinguimos entrepersonalidad heredada (temperamento), personalidad aprendida (carácter) y personalidad elegida (proyecto personal). Lo importante es que el niño adquiera un carácter rico en destrezas y competencias, a partir del cual pueda definir su propia personalidad (Ohlin, y cols., 1999, Lickona, 1991, Hernández-Sampelayo, 2007).
La educación, pues, en su sentido más profundo de ampliar los poderes de la inteligencia y la capacidad de creación del ser humano es, siempre, una adquisición de hábitos adecuados.

9/11/15

La física cuántica confirma que creamos nuestra realidad

La física moderna dice “tú si puedes”

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.
El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.
Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.
La farmacia del cerebro
En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.
Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.
Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.
Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.
Mente creadora
Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
La realidad molecular
Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.
La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.
El valioso vacío atómico
Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.
En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.
¿Qué realidad prefieres?
El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.
Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.
Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).
En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.
La búsqueda científica del alma
En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.
Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.
—————————————————————————————

Cuadro 1 Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.
Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento
El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.
Cuadro 3: La mecánica de la erección
La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrCopyright © 2015 — Rafapal Periodismo para Mentes Galacticas. All Rights Reserved

24/10/15

Emprender

Intraemprender


Emprender no es sólo crear una empresa, es una forma de encarar la vida independientemente del lugar donde nos toque estar. La cultura emprendedora fomenta el desarrollo profesional de las personas y las ayuda a alcanzar sus objetivos, dentro y fuera de la organización a la que pertenezcan. Eduardo Mangarelli (Director de Tecnología de Microsoft Latinoamérica), Pablo Brenner (Director de Globant) y Miguel Brechner (Plan Ceibal) opinaron acerca del intra emprendedurismo y su impacto a nivel global.
El emprendedurismo está comúnmente asociado a la situación del joven empresario que hace una apuesta de recursos y talento para desarrollar su propio proyecto. Sin embargo, también se puede emprender desde adentro de una empresa o institución, es decir, siendo empleado en lugar de dueño o socio. Esto tiene mucho que ver con las aptitudes que definen al espíritu emprendedor. La proactividad, la orientación a resultados, las ganas de innovar y la capacidad de adaptarse a nuevas realidades de forma constante, son valores esenciales para emprender, y al mismo tiempo, son algunas de las competencias que las empresas más solicitan actualmente al momento de contratar a sus nuevos profesionales.
Emprender desde adentro
Las formas de emprender desde una situación de dependencia son variadas. Algunas personas cuentan con un salario fijo dentro de una organización, pero gestionan proyectos determinados, que sienten como propios, y en algunos casos, obtienen un beneficio (económico o de otro tipo) cuando se alcanzan ciertos objetivos.
En su charla durante la MEGA Experiencia Endeavor 2015, Eduardo Mangarelli (Director de Tecnología de Microsoft Latinoamérica) aseguró que hoy en día, cualquier empresa necesita innovar para mantenerse en el mercado, diferenciarse de sus competidores y seguir creciendo. “No importa en qué industria o rubro estemos. Si creemos que estamos en una industria estática, probablemente nos estemos engañando. Muchas compañías grandes, hoy tienen el problema de que no encuentran talento creativo dentro de la organización. Por eso, organizan actividades de innovación al estilo de los Startup Weekends, donde a partir de una idea, surgen proyectos de startups, algunos de los cuales continúan en el futuro. CityBank, Coca-Cola, McDonald’s o Hewlett Packard recurren a estas instancias para invitar a personas que, desde fuera de la compañía, puedan aportar ideas específicas sobre sus líneas de trabajo. Con esto se buscan dos cosas: atraer talento por fuera de la organización e identificar ideas creativas renovadas que no cuenten con los ‘vicios’ propios de pertenecer a una estructura, y puedan generar una diferenciación”.
Para Mangarelli, el intra emprendedurismo puede darse en un producto, un proyecto, en las estrategias para hacer más productivo un proceso o simplemente en la forma de atender mejor a los clientes.

PRO Universitarios - Mangarelli“Emprender dentro de una organización significa desarrollar distintas formas de trabajar. Conozco muchos casos de profesionales que han creado y definido sus propios roles dentro de las organizaciones en base a emprender, generando nuevos espacios”.

Todo empieza por uno mismo
El Director de Tecnología de Microsoft Latinoamérica cree que toda persona antes de lanzarse a emprender dentro de una organización, debe entender a esa organización; cuáles son sus objetivos, variables y áreas de foco. “Debemos tener vocación de crear, de pensar distinto y generar transformación. Intra emprender también implica romper barreras y modificar estructuras, pero para lograrlo es necesario tener un plan. Probablemente, quien lo haga, va a tener que convencer a varias personas de que su idea es beneficiosa para la empresa. Y para ello, es necesario alinear los vectores de la idea personal con los vectores de las prioridades de la compañía, así como desarrollar capacidades de convicción”.
Ejecutar, medir y mostrar
Para demostrar a los responsables de la empresa que una inversión en un nuevo producto o una modificación en los procesos son necesarias, debemos empezar a realizar ciertas mediciones que puedan darle a la propuesta del intra emprendedor una base sólida. “Una vez que presentamos el plan, tenemos que ejecutar y medir el avance y el progreso que nuestra propuesta puede brindar, y cómo alimenta los objetivos y prioridades de la organización. En pocas palabras, debemos mostrar resultados”.
Emprender siendo dueño o empleado
Una creencia es que para intra emprender, es necesario trabajar dentro de grandes compañías como Microsoft o Google, sin embargo la experiencia prueba que se puede emprender desde cualquier lugar. Para Pablo Brenner (Director de Globant), cuando se trabaja dentro de una empresa, independientemente de si el profesional es dueño o empleado, siempre puede encontrar procesos para mejorar e iniciativas que no tuvieron un buen resultado inicialmente, pero pueden transformarse en algo mejor. “Al momento de tomar acción para modificar estos aspectos nunca me detuve a pensar si era o no mi empresa. Y la verdad es que con el tiempo, este tipo de actitudes tienen un beneficio para el intra emprendedor, que aprende, avanza en la compañía, se contacta con otras personas y se genera oportunidades que si sólo hiciera lo que le pagan para hacer, no tendría”.
El dinero no es el factor principal
Miguel Brechner (Director del Plan Ceibal) cree que el emprendedurismo es un conjunto de actitudes que las personas llevan consigo.

PRO Universitarios - Brechner“Emprender y liderar está en el alma. Puede existir una recompensación económica, pero nunca es el factor principal”.

“Al menos, en mi caso, lo que me motiva son las ideas; copiar ideas, innovando un 5% o 10%, o a veces, tener ideas más originales y encontrar la manera de que funcionen. Cuando Steve Jobs o Bill Gates empezaron con sus proyectos no lo hacían porque imaginaban que se iban a hacer millonarios, sino que valoraban la idea que había detrás”.
Para Brenner, una de las motivaciones más importantes para un emprendedor no tiene que ver con lo económico sino con demostrarle al resto su capacidad y lograr un impacto importante en su área. “Si el incentivo fuera sólo el dinero, existen maneras mucho menos trabajosas de hacerlo que emprender”.
La reingeniería de la vida
Al proceso de querer cambiar de rumbo, una vez cada tanto, Brechner lo denomina “la reingeniería de la vida” y lo asocia fuertemente con el carácter emprendedor. El Director del Plan Ceibal está de acuerdo con Mangarelli en que deben existir ciertos procesos para emprender desde una organización. Sin embargo, agrega que muchas de estas actividades salen del alma. “No tenemos todo tan racionalmente analizado y estudiado. En estos procesos, es esencial saber cuáles son los objetivos y tener capacidades de liderazgo. Si el emprendedor no tiene un rumbo claro, la gente se confunde; y si no tiene liderazgo, el vaso medio lleno se transforma en vaso medio vacío”.
Ir paso a paso
“Al momento de emprender desde adentro es necesario hacer baby steps o quick wins” asegura Brenner.

PRO Universitarios - Brenner“Si uno se pone un objetivo muy grande y remoto que puede tardar 4 años en llegar, la gente se desmotiva. Si en lugar de eso, se trabaja en base a objetivos agresivos pero realizables, se percibe que de a poco las cosas van pasando y es mucho más fácil alinear a las personas”.

“Eso es algo que pasa mucho en el emprendedurismo. A veces soñamos muy grande y estamos todo el tiempo pensando en lo que va a pasar dentro de mucho tiempo, y en el día a día, no pasa nada.”

15/10/15

APRENDE A UTILIZAR UNA HERRAMIENTA MUY PODEROSA PARA REALIZAR TUS MAYORES ANHELOS*<*

APRENDE A UTILIZAR UNA HERRAMIENTA MUY PODEROSA PARA REALIZAR TUS MAYORES ANHELOS*<*
Ejercicio de Visualización Creativa para Ayudar a que tus Deseos se Hagan Realidad
Carmen Guerrero.
¿Hacia dónde vas?¿Qué añoras en tu vida? ¿Qué añoras conseguir? ¿Hay algo que te gustaría mejorar? ¿Qué situación te produce un mayor desgaste de energía y sueñas con liberarte de ella? Si hubiese algo que pudieses hacer para cambiar tu situación actual, ¿qué sería? ¿acordamos llamar a todas estas respuestas “deseos”?
No te preocupes si los deseos te desbordan. De momento escoge uno y camina, comenzando por estos 10 pasos, sin apego al resultado, aprendiendo de cada movimiento; aceptando el ritmo de todo lo que tú no controlas, pero sin parar de trabajar a fondo en aquello que sí depende de ti:
1.-Antes de proceder a esta interesante tarea alquímica tenemos que DARNOS PERMISO para desear. A veces, mantenemos contratos inconscientes con nuestro árbol genealógico, con cláusulas que nos impiden ser lo que somos, desear lo que deseamos, satisfacer nuestras necesidades ineludibles y vivir nuestra propia vida.
2.-Recuerda que se trata de tu proceso de creación y por lo tanto asegúrate de elegir algo que DEPENDA DE TI. En aquellos deseos que implican un cambio de actitud en otras personas o sucesos extraños a nosotros, no hay garantía de éxito.
3.-Asegúrate que se trata de algo que realmente DESEAS/NECESITAS y no de algo que surge del ego, o de exigencias de DEBO/TENGO QUE. Para que el proceso de creación funcione es necesario que ese deseo sea coherente con tu naturaleza esencial, no influido por condicionamientos familiares, sociales o culturales.
4.-Dedica UNOS MINUTOS AL DÍA a un ejercicio de visualización creativa enfocada a lo que deseas. Con el entrenamiento, cada día lograrás concentrarte más. Dale al “botón de pausa” y entrégate a centrar tu atención en esta tarea creativa personal, sin exigencias, sin juicio, simplemente ¡comienza!
5.-Durante el ejercicio, primero construye una IMAGEN MENTAL de tu deseo. Atiende a tu respiración, baja los hombros y afloja la musculatura. Libera toda tensión en la geografía de tu cuerpo y visualiza dentro de tu mente esa escena en la que apareces con tu deseo realizado. Esa imagen nos asegura que no se trata de algo abstracto (“trabajar en lo que me gusta”), sino de algo concreto (“trabajo en un taller de orfebrería”).
6.-El siguiente paso es traducir esa imagen a PALABRAS. Las palabras son pensamientos expresados y lo que te pido ahora es que formules tu deseo. Dedica unos minutos a esa tarea y sigue dando los siguientes pasos.
7.-Reformula tu deseo en tiempo PRESENTE tal y como te gustaría que fuese en realidad. Por ejemplo: “Publico un libro bello y útil”, “Viajo a Londres”, … Lo veo y verbalizo aquí y ahora.
8.-Reformula tu deseo en POSITIVO. En lugar de “No quiero vivir con tal persona”, diremos “vivo solo en un apartamento”. Céntrate en lo que quieres ver o materializar en lugar de centrarte en lo que quieres evitar o no quieres tener. Cualquier cosa a la que prestes atención crecerá con más fuerza en tu vida. Cualquier cosa a la que dejes de prestar atención, se marchitará, se secará y desaparecerá.
9.-Al tiempo que verbalizas tu deseo y ves la escena de logro en la pantalla mental, sumarle EMOCIÓN, súmale la experiencia somática al ejercicio, es decir, la vivencia de la emoción que sentirás en ese momento, atiende a tu piel, tu estómago, tu pecho por dentro, tus manos…. Vívela con los cinco sentidos. tu cuerpo se empapará de sensaciones alineadas con lo que quieres conseguir.
10.-Ya tienes implicados en la labor de conseguir lo que deseas desde lo más esencial de ti, al hemisferio izquierdo (imagen visualizada), al hemisferio derecho (lingüística de la frase) y a todo nuestro cuerpo (sintiendo la emoción). Es hora de pasar a la ACCIÓN entre ejercicio y ejercicio de visualización. ¿Qué estas dispuesto a hacer para que esa nueva realidad se muestre en tu vida?¿Qué estás dispuesto a dejar de hacer o de tener para que se cumpla tu deseo? Introduce variables de cambio en los sistemas que no funcionan. Cada minuto cuenta. Sigamos el consejo de Einstein: “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.
¡Adelante! No estás sol@ en el camino.
Tomado de: Comunidad consciencia.
**SIEMPRE ES MUY PRÁCTICO CONTAR CON FORMAS QUE NOS FACILITEN EL TRABAJO DE LOGRAR AQUELLO QUE ANHELAMOS, TENER UN PLAN DE TRABAJO ES UNA BUENA OPCIÓN, YA QUE LO ÚNICO QUE TENEMOS QUE HACER ES PONER EN MARCHA DICHO PLAN PARA PODER COMPROBAR SUS RESULTADOS.
LA VISUALIZACIÓN CREATIVA, ES UNA BUENA HERRAMIENTA PARA COMENZAR ATRAER LO QUE SE DESEA YA QUE LA IMAGINACIÓN CONTRIBUYE FUNCIONANDO COMO UN IMAN**
" PON EN PRÁCTICA LO QUE AQUÍ SE TE PROPONE, ES MUY IMPORTANTE QUE SIGAS UNO POR UNO TODOS LOS PUNTOS PARA QUE PRONTO PUEDAS VER TUS DESEOS MATERIALIZADOS "
Marco Rios.

5/10/15

Claves para la gestión del cambio en el Centro Educativo

Gestión de Cambio | Visión y objetivos | ¿Su centro refleja las realidad...

Científicos muestran cómo los pensamientos provocan cambios moleculares en tus genes

Científicos muestran cómo los pensamientos provocan cambios moleculares en tus genes

Con la creciente evidencia de que el entrenamiento de la mente o la inducción de ciertos modos de conciencia pueden tener efectos positivos para la salud, los investigadores han tratado de entender cómo estas prácticas afectan físicamente el cuerpo. Un nuevo estudio realizado por investigadores de Wisconsin, España y Francia reporta la primera evidencia de los cambios moleculares específicos en el cuerpo después de un período de práctica intensiva mindfulness, también conocido como Conciencia o Atención Plena.
El estudio investigó los efectos de un día de práctica intensiva de mindfulness en un grupo de meditadores experimentados, en comparación con un grupo de control de sujetos no entrenados que practicaron actividades tranquilas no meditativas. Después de ocho horas de práctica de mindfulness, los meditadores mostraron una gama de diferencias genéticas y moleculares, incluyendo niveles alterados de la maquinaria de regulación génica y la reducción de los niveles de genes pro-inflamatorios, que a su vez se correlacionaban con una recuperación física más rápida luego de una situación estresante.
“Según nuestro conocimiento, este es el primer trabajo que muestra alteraciones rápidas en la expresión genética de sujetos asociados a la práctica de la meditación mindfulness“, dice el autor del estudio Richard J. Davidson, fundador del Centro para la Investigación de Mentes Saludables y profesor de psicología y psiquiatría en el William James and Vilas, de la Universidad de Wisconsin-Madison.
“Lo más interesante es que los cambios se observaron en los genes que son los objetivos actuales de los fármacos anti-inflamatorios y analgésicos”, dice Perla Kaliman, el primer autor del artículo e investigador en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, ​​España (IIBB-CSIC -IDIBAPS), donde se llevaron a cabo los análisis moleculares.
El estudio fue publicado en el Periódico Psychoneuroendocrinology.
Los entrenamientos basados ​​en el mindfulness han demostrado efectos beneficiosos en enfermedades inflamatorias en los estudios clínicos previos y están avalados por la Asociación Americana del Corazón como una intervención preventiva. Los nuevos resultados proporcionan un posible mecanismo biológico para efectos terapéuticos.
La actividad genética puede cambiar según la percepción
Según el Dr. Bruce Lipton, la actividad genética puede cambiar a diario. Si la percepción en tu mente es reflejada por la química de tu cuerpo, y si tu sistema nervioso lee e interpreta el medio ambiente y luego controla la química de la sangre, entonces puedes literalmente cambiar el destino de las células mediante la alteración de tus pensamientos.
De hecho, la investigación del Dr. Lipton ilustra que al cambiar tu percepción, tu mente puede alterar la actividad de tus genes y crear más de treinta mil variaciones de productos por cada gen. Él da más detalles al decir que los programas genéticos están contenidos dentro del núcleo de la célula, y se puede volver a escribir esos programas genéticos al cambiar la química de tu sangre.
En los términos más simples, esto significa que tenemos que cambiar nuestra forma de pensar si queremos curar el cáncer. “La función de la mente es crear coherencia entre nuestras creencias y la realidad que experimentamos”, dijo Dr. Lipton. “Lo que esto significa es que tu mente ajustará la biología y el comportamiento de tu cuerpo para que encajen con tus creencias. Si te han dicho que te vas a morir en seis meses, y tu mente se lo cree, es muy probable que vayas a morir en seis meses. A eso se le llama el efecto nocebo, el resultado de un pensamiento negativo, que es lo contrario del efecto placebo, donde la sanidad está mediada por un pensamiento positivo”.
Esta dinámica apunta a un sistema de tres partes: está la parte de ti que jura que no quiere morir (la mente consciente), inventada por la parte de ti que cree que sí (el pronóstico del médico mediado por la mente subconsciente), la cual luego pone en marcha la reacción química (mediada por la química del cerebro) para asegurarse de que el cuerpo se adapte a la creencia dominante. (La neurociencia ha reconocido que el subconsciente controla el 95 por ciento de nuestras vidas.)
Ahora ¿qué pasa con la parte que no quiere morir – la mente consciente? ¿No está afectando a la química del cuerpo también? El Dr. Lipton dijo que todo se reduce a cómo ha sido programada la mente subconsciente, la cual contiene nuestras creencias más profundas. Son estas creencias las que en última instancia, realizan el voto decisivo.
“Es una situación compleja”, dijo el Dr. Lipton. Las personas han sido programadas para creer que son víctimas y que no tienen ningún control. Estamos programados desde el principio con las creencias de nuestras madres y padres. Así, por ejemplo, cuando nos enfermamos, nos dijeron nuestros padres que tenemos que ir al médico porque el médico es la autoridad con respecto a nuestra salud. Todos recibimos el mensaje durante toda la infancia que los médicos eran la autoridad en materia de salud y de que éramos víctimas de las fuerzas corporales más allá de nuestra capacidad de control. La broma, sin embargo, es que la gente con frecuencia mejoraba cuando se dirigía al médico. Fue entonces cuando la capacidad innata de autocuración entra en acción, otro ejemplo del efecto placebo.
La práctica de Mindfulness afecta específicamente a las vias reguladoras
Los resultados del estudio de Davidson muestran una regulación hacia abajo de los genes que han sido implicados en la inflamación. Los genes afectados incluyen los genes pro-inflamatorios RIPK2 y COX2, así como varios genes de la histona deacetilasa (HDAC), que regulan epigenéticamente la actividad de otros genes mediante la eliminación de un tipo de etiqueta química. Lo que es más, la medida en que algunos de esos genes se regularon hacia abajo se asoció con la recuperación más rápida de cortisol ante una prueba de estrés social que implicaba un discurso improvisado y tareas que requieren cálculos mentales realizados frente a una audiencia y una cámara de vídeo.
Los biólogos han sospechado durante años que algún tipo de herencia epigenética ocurre a nivel celular. Los diferentes tipos de células de nuestro cuerpo son un ejemplo. Las células de la piel y las células del cerebro tienen diferentes formas y funciones, a pesar de tener exactamente el mismo ADN. Debe haber mecanismos – que no sean del ADN – que se encargan de que las células de la piel permanezcan siendo células de la piel cuando se dividen.
Tal vez resulte sorprendente, dicen los investigadores, que no hubo diferencias en los genes probados entre los dos grupos de personas en el inicio del estudio. Los efectos observados se vieron sólo en los meditadores luego de la práctica demindfulness. Además, varios otros genes modificadores del ADN no mostraron diferencias entre los grupos, lo que sugiere que la práctica de mindfulness ha afectado específicamente a ciertas vías de regulación.
El resultado clave es que los meditadores experimentaron cambios genéticos luego de la práctica de mindfulness que no se observaron en el grupo que no meditó, después de otras actividades silenciosas – un resultado que proporciona la prueba del principio de que práctica demindfulness puede conducir a alteraciones epigenéticas del genoma.
Estudios previos en roedores y en personas han mostrado respuestas epigenéticas dinámicas a estímulos físicos como el estrés, la dieta o el ejercicio en unas pocas horas solamente.
NUESTROS GENES SON MUY DINÁMICOS EN SU EXPRESIÓN Y ESTOS RESULTADOS SUGIEREN QUE LA TRANQUILIDAD DE NUESTRA MENTE PUEDE REALMENTE EJERCER UNA INFLUENCIA POTENCIAL EN SU EXPRESIÓN. DICE DAVIDSON.
LA REGULACIÓN DE LAS HDAC Y LAS VÍAS INFLAMATORIAS PUEDE REPRESENTAR ALGUNOS DE LOS MECANISMOS QUE SUBYACEN EN EL POTENCIAL TERAPÉUTICO DE LAS INTERVENCIONES BASADAS EN EL MINDFULNESS, DICE KALIMAN. NUESTROS RESULTADOS ESTABLECEN LAS BASES PARA FUTUROS ESTUDIOS PARA EVALUAR MÁS A FONDO LAS ESTRATEGIAS DE MEDITACIÓN PARA EL TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES INFLAMATORIAS CRÓNICAS.
Las creencias subconcientes son la clave
Demasiados pensadores positivos saben que pensar buenos pensamientos – y recitar afirmaciones durante horas y horas – no siempre trae los resultados que prometen los libros para sentirse bien.
El Dr. Lipton no discutió este punto, porque los pensamientos positivos vienen de la mente consciente, mientras que los pensamientos negativos contradictorios son usualmente programados en la mente subconsciente, más poderosa.
EL PRINCIPAL PROBLEMA ES QUE LAS PERSONAS ESTÁN CONSCIENTES DE SUS CREENCIAS Y COMPORTAMIENTOS CONSCIENTES, PERO NO DE LAS CREENCIAS Y LOS COMPORTAMIENTOS SUBCONSCIENTES. LA MAYORÍA DE LA GENTE NI SIQUIERA RECONOCE QUE SU MENTE SUBCONSCIENTE ENTRA EN EL JUEGO, CUANDO LO CIERTO ES QUE LA MENTE SUBCONSCIENTE ES UN MILLÓN DE VECES MÁS POTENTE QUE LA MENTE CONSCIENTE Y QUE OPERAMOS DEL 95 A 99 POR CIENTO DE NUESTRAS VIDAS DESDE PROGRAMAS SUBCONSCIENTES.
TUS CREENCIAS SUBCONSCIENTES ESTÁN TRABAJANDO YA SEA PARA TI O EN TU CONTRA, PERO LA VERDAD ES QUE TÚ NO ESTÁS CONTROLANDO TU VIDA, PORQUE TU MENTE SUBCONSCIENTE SUSTITUYE CUALQUIER CONTROL CONSCIENTE ASÍ QUE CUANDO ESTÁS TRATANDO DE RECUPERARTE DESDE UN NIVEL CONSCIENTE – CITANDO AFIRMACIONES Y DICIÉNDOTE A TI MISMO QUE ERES SALUDABLE – PUEDE HABER UN PROGRAMA SUBCONSCIENTE INVISIBLE QUE TE ESTÁ SABOTEANDO.
El poder de la mente subconsciente se revela con elegancia en las personas que expresan múltiples personalidades. Mientras ocupa la mentalidad de una personalidad, el individuo puede ser muy alérgico a las fresas. Luego, al experimentar la mentalidad de otra personalidad, él o ella se las come sin consecuencias.
La nueva ciencia de la epigenética promete que cada persona en el planeta tiene la oportunidad de convertirse en lo que realmente es, con un poder inimaginable y la capacidad de operar a partir desde, e ir a, las más altas posibilidades, incluyendo la curación de nuestros cuerpos y de nuestra cultura, y vivir en paz.
Fuente: Sott.ne
t